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Te hablo a ti…

Te hablo a ti… a ti  que estás esperando este texto porque te previne…

Te creo, y te creo porque conozco la sensación. De repente un cambio incómodo que lo cambia todo. No tocaba, estás a otras cosas y la vida te pone delante el abismo.

El disgusto se instala, lo domina todo. Porque te cambia el paso, te altera el orden y tú ya tenías todo controlado…

 Control, ¿qué es control?  Es un término relativo porque la vida no es una historia escrita con final feliz. La vida la vas escribiendo paso a paso y  convives con los otros personajes que no eliges y que, con su “hacer”, te cambian el decorado en minuto y medio…

La incertidumbre es el plato del día. A pesar de que basamos nuestra tranquilidad en creer que todo va a salir según lo hemos programado. No suele ser nunca así, lo sabes porque ya has sufrido otros cambios.

Te hablo a ti… que sabes que la vida va de pasitos cortos, de adaptarse y aceptar, de atarte al momento y reprogramar sobre la marcha.  

Hacerle sitio al obstáculo que aparece para encontrar el salto preciso y la mirada puesta en el siguiente es lo que le da el trofeo al jinete, ceñido a la silla, calculando el inicio del salto.

Puedes darle cancha al miedo y darles vueltas, rumiar y regodearte… Pero no te interesa. No creo que sea el camino, te resta energía y no resuelve.  Es cuando bajamos a la arena cuando encaramos de frente.

_ ¿Qué puedo hacer?

_ ¿Por dónde empiezo?

Son preguntas que ayudan, te acercan a la solución, te permiten mirar de frente y elegir los pasos, y lo que al principio era el abismo, ahora vuelve a ser una tarea más, la sensación de ver la ruta te calma. Te enredas en búsquedas, proyectos y demás y ya  el disgusto va a diluirse porque vas a poner ilusión y tienes todas las referencias posibles de lo que quieres mejorar y por fin, abrirás el espacio suficiente para darle forma a tu propuesta. Habrás abrazado el cambio y sembrado el camino para que tu realidad sea, simple y llanamente, mejor.

¿Dónde está el abismo? ¿En qué lo hemos convertido?

Te hablo a ti… porque quiero recordarte que de la mano de los cambios bruscos, de sorpresas amargas, esas que te colapsan por un momento, que se apoderan de tu cabeza y el miedo se empodera, esos cambios son los que te  llevan a mejoras importantes, porque compruebas que ese estrés del punto de partida ha sido un trampolín que te convierte en imparable, ha mejorado tu autoestima, tu resiliencia y la confianza en ti se arraiga.

No son palabras sueltas escritas en un folio, detrás de esto se abre paso un planteamiento ligado a la inteligencia emocional, que tienes a raudales.

Te mereces ese cambio, una nueva oportunidad que te traerá otras y que te irá haciendo, convirtiendo y aumentando tu bagaje.

Me alegro de ser testigo, de compartir esta mejor oportunidad contigo.

Enhorabuena, has sido tocada por la suerte, la suerte del destino que todo lo pone patas arriba y te hacer tejer, soluciones!!!

Te hablo a ti que sabes que no hay nieve que no pueda retirarse con un buen par de guantes…

 

 

 

Autor

gabkikaevia@gmail.com

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