oto de nikontino en Foter.com / CC BY-NC-SA
Educación

Tú aprendiste conmigo, yo aprendí contigo

A todos los niños…

Me cuentan que lo entendiste y te portaste bien, que asumiste que tenía que ser y   lo aceptaste. Eso es lo que recuerdo. Desde el mismo momento que te agarraste a mi mano porque tu mamá se iba y tú te quedabas. Tranquila aceptación de realidad. Tú aprendiste conmigo, yo aprendí contigo

 Siempre supiste adaptarte a lo que tocaba. Te diré más, es lo único que estabas esperando. Ordenada y planificada la tarea te ayudaba a estar orientado. Agradecías que yo te guiara, que pudieras avanzar siempre ilusionado por acabar, deseando hacerlo porque luego venía un apunte en la casilla de Éxito, eso te llenaba la sonrisa y tus ojitos chispeaban.

AL final tú aprendiste a leer, yo a planificar. Es Imprescindible planificar para orientarse, para medir, para avanzar y saber en qué momento estás y cómo puedo ayudarte.

Siempre combinamos momentos de trabajo y momentos de juego, de moverse, de reírse, de cantar. En todos colaborabas y disfrutabas contagiándome tu entusiasmo. Todos programados en torno a un tema que te permitía aprender disfrutando del juego. Disfrutamos juntos.

Recuerdo como desde el principio acordamos no pedir permiso para levantarse a afilar el lápiz o salir al baño y lo respetabas con auténtico celo, sin hacer colas en la papelera siempre esperabas que terminase el que estaba afilando, en perfecto orden. Respetando, cumpliendo la norma aprendida y jamás cuestionada. Lección de disciplina modélica… Tú aprendiste conmigo, yo aprendí contigo.

Lo mismo pasaba con las ayudas a aquellos que eran más pequeños o tenían unas necesidades diferentes. Siempre te ofrecías para ayudarlos con mucho compañerismo.

Qué decir de los cuentos que hemos representado en los festivales del colegio. Te aprendías todos los textos, el tuyo y el de los otros, interiorizando el papel, entrando en el momento preciso. Recuerdo la naturalidad con la que actuabas ante tanto público que disfrutaba viéndote… 

Es por eso ahora, cuando me han contado que te has adaptado al confinamiento no me sorprendió, sabía que lo harías y dejarías claro que puedes colaborar perfectamente cuando se te delimita el camino con claridad.

Son ellos, los que piensan que no podrás, los que dejan el camino abierto a mil reacciones o negativas.  Y ahí te empoderas, pruebas uno y otro camino sin saber a dónde te llevan, sin dirección, sin ruta premarcada…

Has estado a la altura, demostrando que necesitas  claridad,  estar orientado en la agenda diaria y dando la talla has dejado a todos emocionados por tu capacidad y por tu colaboración.

Todos debemos aprender la lección. Has dejado una estela en la que podremos guiarnos porque nos dará la pauta. Siempre claridad para que puedas comprender lo que tienes que hacer y solo una alternativa, cuando te damos más, estás perdido. Atentos padres y educadores!!! 

Todo requiere esfuerzo aunque esa palabra tiene detractores, tú te has convertido en un buen ejemplo de que la aceptación le quita peso y ayuda a llegar a la meta más ligero de sufrimiento.

Nunca podré agradecerte todo lo que has cimentado mi torpe andadura al principio, y qué pronto, gracias a ti, se ha ido convirtiendo en ágil y alegre recorrido por la ruta del aprendizaje.

oto de nikontino en Foter.com / CC BY-NC-SA

Ahora esto se acaba, y has vuelto a inundar el sonido de la calle con tu vocecita, quiero decirte que te he echado de menos, que el silencio buscado es necesario, el impuesto es sólo nostalgia.

Acuérdate siempre de planificar porque eso te guía y sabes a donde dirigirte y ahorrarás pérdidas de tiempo y desánimo. Lleva tu particular agenda de actividad, de objetivos, de logros y no perderás ni un día. El tiempo es lo único que no se puede recuperar.

Yo aprendí contigo… Siempre gracias. Todo lo que sé, lo aprendí contigo.

  En el colegio Dafonte, Mandiá. Ferrol

 

Autor

gabkikaevia@gmail.com