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Eres dueño de tu atención, respira.

 

No hay mayor tesoro que trabajar y entrenar para decidir a dónde llevas tu interés, tu iniciativa. Y que ello te permita llevarlas hasta el final con éxito. Por eso el mejor entrenamiento te dirá algún día: Eres dueño de tu atención, respira.

El entrenamiento es, como todos, una cuestión de voluntad. Es fácil decirlo pero lo mejor  es comprobar que entrenando tu atención, con los beneficios que ello tiene, trabajas tu voluntad… 

Todo lleva su tiempo, lejos de ser rápido es el gimnasio más barato del mundo, lo llevas puesto y trabajas en cualquier lugar, tienes tú la llave.

Tu Respiración Consciente es la llave   

Te aporta momentos de desconexión, por lo que te sentirás mejor, y como si el biceps fuera, tu cerebro, tu ánimo, tu atención y tu voluntad se fortalecerán. ¡Eres dueño de tu atención, respira!

¿Por qué tiene cada vez más amigos este entrenamiento?  Porque funciona. Es sólo por eso.

Te lleva a la calma, te concentra y es trabajo para afrontar las duras acercándote a las maduras… Te enseña a acercar y alejar el foco, según te convenga, te acostumbra a poner distancia cuando sea lo aconsejado y poner foco y zoom, cuando sea preciso. Distinguir tus pasos es importante para ti. Pero el premio lo tienes cuando tu atención sea una de tus fortalezas y además te dé buenas dosis de bienestar.

 – ¿Qué le has dado a E? me preguntó I.

 – Yo nada, ella que está entrenando y sabe regresar al punto de calma, lo aprendió rápido y está ilusionada.

Conozco la sensación, yo misma pasé por ahí, por donde el pecho arrastra el peso, el pellizco que aprieta hasta no poder respirar hondo. El miedo empoderado en ti lleva a tu mente a dar vueltas y vueltas, viendo todo cerrado, no hay salida. Yo, incluso, lo soñaba. «No puedo salir» pesadilla recurrente que me hacía despertar empapada, sin saber de qué escapaba…

Hay salida, ya lo creo que hay salida, y sólo tú puedes encontrarla.

  • Apagar el ruido mental, bajarlo, siempre mandando tú. 
  • Recogerte  reposando la atención en ti,  creando ese lugar de calma donde volver y refugiarte.  
  • Escucharte y escuchar tus latidos comprobando que todo está bien y consiguiendo  que cerebro y corazón se acompasen.
  • Descubrir y simpatizar con tu pensamiento recurrente, invitándole a desinflarse como si fuera un globo pinchado con una aguja
  • Conocerte, descubrir tus miedos y angustias, para poder vencerles

 

E. encantada con su nueva fortaleza ha cogido las riendas, se ha hecho con el cañón de luz y hace auténticos barridos meciendo su atención a ritmo cálido, ha conseguido la concentración que no tenía y ha podido volver a sus lecturas, maneja sus miedos gracias al cambio de rumbo de su percepción. De la amenaza a la aceptación, todo se entrena.

 Haz como E. acércate a ti… Eres dueño de tu atención, respira…

 

 

 

 

 

 

Autor

gabkikaevia@gmail.com